Cristiano, Emperador europeo: en ese orden podría definirse la personalidad de Carlos V. En el pensamiento de este soberano, en cuyo imperio "no se ponía el sol", el espíritu de la Edad Media y la cultura de Borgoña, auténtico corazón de Europa hallaron una síntesis.
A diferencia de sus coetáneos, Carlos V nunca antepuso la política a la religión.
Fue un hombre de la Edad Media, ligado a los ideales de la Caballería y de las Cruzadas. La falta de escrúpulos y el cinismo le fueron ajenos. No fue la política imperialista la que determinó su modo de obrar, sino la responsabilidad que se impuso ante Dios. Su fracaso en lograr la unidad de la Fe es ya parte de las tragedias de la Historia. Su pensamiento político, si bien enraizado en la edad Media, se adelantó a su tiempo, debiéndosele atribuir la moderna concepción política superadora de los nacionalismos extremos.
Este solvente estudio se completa con la viva imagen del emperador en todos los aspectos de su vida privada.
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Carlos V- Un Emperador para Europa
Cristiano, Emperador europeo: en ese orden podría definirse la personalidad de Carlos V. En el pensamiento de este soberano, en cuyo imperio "no se ponía el sol", el espíritu de la Edad Media y la cultura de Borgoña, auténtico corazón de Europa hallaron una síntesis.
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Cristiano, Emperador europeo: en ese orden podría definirse la personalidad de Carlos V. En el pensamiento de este soberano, en cuyo imperio "no se ponía el sol", el espíritu de la Edad Media y la cultura de Borgoña, auténtico corazón de Europa hallaron una síntesis.
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