"Zarathustra divide la evolución de la conciencia en tres símbolos: el camello, el león y el niño.
El camello es una bestia de carga, obediencia, listo para ser esclavizado. Nunca puede decir que no. En la conciencia del camello hay siempre necesidad de alguien que lo guíe, no puede confiar en sí mismo, no tiene coraje. El león es el comienzo de un "no" sagrado, es un anhelo de libertad, de destruir las prisiones, el león no necesita de ningún líder, se basta a sí mismo, es tremendo esfuerzo por romper las cadenas, pero ni aún el león es la cima más alta, la cima más altas es cuando el león, atraviesa una metamorfosis y se transforma en niño. El niño es confianza, no es obediencia ni desobediencia... es un sí sagrado".
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Zarathustra, un dios que puede bailar
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