En un momento en que el modelo "estatal" se generaliza a escala mundial, se descubre también su más profunda crisis. Y su más profunda fuerza. La tesis sorprendente y brillante que defiende este libro es que , en última instancia, nuestro propio inconsciente es el Estado. Nuestras ideas, nuestros sentimientos, nuestras emociones proceden del Estado. Los deseos del Estado son órdenes. Los deseos nuestros son la respuesta dócil a todo aquello que el Estado permite, tolera, impone o prohibe.
Esta acción del Estado en el inconsciente se manifiesta esencialmente a través de la aplicación del principio de equivalencia: un principio que lleva a toda fuerza social a buscar su legitimación en la adopción de una forma que se parezca a las instituciones ya existente.
¿Es posible analizar el Estado? Al intentarlo se corre el riesgo de que suceda lo contrario: que sea el estado quien nos analice a nosotros. Sin embargo, también cabe pensar que esa casi omnipotente superinstitución no sea tan invulnerable como se cree.
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El Estado y el inconsciente- Ensayo de sociología política
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